Mentiras del “amor del bueno”: El afecto pertenece al amor

Dice en la Wikipedia: La falacia lógica del falso dilema involucra una situación en la que se presentan dos puntos de vista como las únicas opciones posibles, cuando en realidad existen una o más opciones alternativas que no han sido consideradas. En su decadencia, en cada asalto, con cada voz que se levanta contra él, el amor debe apoderarse de algo para seguir justificando su existencia, para conservar su club de fans.

Como está explicado en esta entrada anterior, no es el sexo lo que está reprimido en la cultura amorosa, sino el afecto. En nuestra etapa infantil, mientras no se espera de nosotrxs que formemos pareja (Pese a que ya se empiecen a inculcar expectativas de pareja al preguntar a preescolares; “¿Qué, ya tienes novix? Y además con una perspectiva heterocentrista), se nos permite mostrar afecto por familiares y por el grupo de pares. Sin embargo, al entrar en la adolescencia, al leernos como personas sexuadas y amatonormadas, el afecto disminuye. A partir de ahora se esperará que el afecto nos lo provea, casi en su totalidad, la pareja. Yo misma me acuerdo cómo, a partir de los 12 años, mi familia me decía que “ya no necesitaba más amigos varones”, que “a partir de las 10 de la noche ya no se chateaba con amigxs”, que “a lxs amigxs, especialmente a los varones, no se les abraza”, no podía permanecer ni siquiera a solas en presencia de uno, etc. De este modo, aunque hubo intentos (y algunos muy graves) de reprimir mi sexualidad, esa censura no tuvo ni punto de comparación con la dieta estricta de afecto al que fui sometida. Además, al impedirme pedir y ofrecer afecto, no solamente me dejaban a mí en un estado carencial, también a mi entorno social próximo. Y ojo, que lo que cuento desde el punto de vista de mi familia, pasaba en todas, sin excepción. Posiblemente la peor etapa de mi vida fuesen los 4 años de interludio entre los 12, en los que ya se me reconocía como objeto amoroso y se me imponía el grave racionamiento afectivo, y los 16, edad a la que se me concedía oficialmente el permiso para tener pareja (masculina, obviamente). Esta ley marcial se establecía, más o menos estrictamente, en casi todos los hogares, dejando a una cohorte de adolescentes confundidxs, pues en pocos meses habíamos pasado de recibir muestras de afecto físico, verbal, etc. a que se nos tratase, bajo el pretexto edadista de “ser un cóctel de hormonas muy peligroso”, como sujetos en cuarentena cuyos sentimientos no había que atender y cuyas necesidades no debían satisfacerse, “por nuestro bien”.

¿A qué viene toda esta historia? A que si se reparte el afecto equitativamente y sin pasar por la caja del amor, éste pierde todo su sentido. Bueno, miento: Le sigue quedando el factor económico, la sociedad de bienes gananciales. Pero para eso hay que casarse, y cada vez más parejas deciden no hacerlo. Con un flujo constante de afecto, proveniente de muchas personas, no necesitaríamos pareja. Perderemos el componente narcisista de “ser la única persona para alguien”, el “ser especial”, u ocupar el primer puesto, pero me pregunto: El protagonismo exagerado en pareja ¿No nos mantiene en cierta medida en la inmadurez emocional?

No te dejes estafar: El afecto no es coto privado del amor y puede obtenerse y disfrutarse perfectamente y en abundancia, fuera de él. Nos vemos en la siguiente.

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La agamia en los medios

¡Nos hacemos famosas! Con una comunidad en Facebook de más de 350 personas, esta ética relacional, incapaz de pasar desapercibida, ha dado el salto desde España a otros lugares como Argentina y México. El Sábado 13 de Abril tuvo lugar el debate sobre el amor en la página, también de Facebook, Amor Libre y Memes; en la que la Agamia fue representada en su forma más política, la crítica contra el amor.

Hace dos días, en la web Código Nuevo entrevistaron a la artista Júlia Peró (@julia___pero) hablando sobre la Agamia. Siempre es muy agradable que el movimiento trascienda, que se haga referencia al gamos, a la indignación, etc. Sin embargo, probablemente el modelo relacional mencionado en la entrevista sea la anarquía relacional, no la agamia ¿Por qué? Veámoslo:

  • Dice, textualmente: “Nunca he visto natural que para demostrar mi amor necesitara unos acuerdos que si no se cumplían era infidelidad”. Pero, como ya se explicó en este post, no toda persona que no forme pareja es ágama sí o sí. El rechazo total, profundo, radical del amor es lo que define a la agamia. Por supuesto que no se obliga a nadie a abandonar el amor, pero la agamia es tan incompatible con amar, como el veganismo con comer un filete de ternera.
  • “Es decir, no hay gamos. No hay pareja, normas o prohibiciones” . Verdad que en la agamia no hay pareja, pero por supuesto que hay normas: Las de la ética. Y ¡Claro que existen prohibiciones! Lo que no sea ético, vedado. Por muchas ganas que tengas. Lo correcto prevalece sobre el deseo individual. ¿Qué significa esto? Que nadie cometa el error de lanzarse a la agamia creyendo que será menos exigente o más liberal que la monogamia o que el poliamor. Al contrario: Tu catadura moral deberá aumentar; fruto de eso serás más libre, sí, pero no será una libertad en la que hagas lo que quieras a expensas del resto; sino una libertad en la que no abusarán de ti.
  • “¡Que la gente ame y folle con quien quiera! Y si es conmigo, mejor”. Bueno, esto no tiene nada que ver con la propuesta ágama de no amar y de que el sexo sea sin objeto (No necesito a nadie para satisfacer mi deseo sexual). En los principios ágamos se aclara que nos relacionamos con personas de cualquier modelo relacional, pero que no participamos de sus decisiones. Si nos aman, no se les corresponderá. De nuevo esta frase casa más con la propuesta anarcorrelacional.
  • “Cuyas únicas normas son hacer aquello que reporte felicidad, sin atar u obligar a nada a ninguno de los dos.” El deber y la responsabilidad con la comunidad y lxs demás supone una prioridad en la agamia, y al cumplir con ese deber, aparecerán sentimientos como el afecto, el apego y la admiración. Tus relaciones individuales surgirán fruto de la interacción grupal, no a través de un enamoramiento, ni energía de la nueva relación, ni fenómeno semejante.
  • “No te metas donde no te aman”. Al revés; si pretenden amarte ¡Corre por tu vida!
  • “Lo que diferencia la agamia de la soltería es, justamente, que como no cree en los vínculos de pareja, tampoco contempla lo contrario. Ni hay parejas ni hay solteros”. Efectivamente, esta afirmación es 100% ágama.
  • “En realidad, los celos no son más que un miedo a la pérdida de esa persona. Un miedo a que se enamore de otra persona y a que se vaya con ella. ¿Y cuándo se siente miedo a perder algo? Cuando se cree que se posee”. Sí y no. El sentimiento de posesión comienza con el amor; cuando realzas tanto las virtudes de alguien (para justificar su elección sobre otras personas) que quieres ser importante para esa persona. Dicha actitud no se puede separar de cierto grado de posesión; con el amor surge el vínculo gámico y con él los celos. Pero cuidado, porque no todo desasosiego en una relación son celos. Debemos tener presente a la indignación legítima, es decir, la desazón congruente con injusticias cometidas contra nosotrxs, abusos de poder, desigualdades estructurales, etc. El poliamor y la anarquía relacional pecan de este extremo, en dicha situación, a las personas más desfavorecidas se las insta a “gestionar” (aguantarse) la ansiedad consecuencia del abuso, y se les priva de la única herramienta que tienen contra su pareja privilegiada: La protesta.
  • Eso sí, estamos muy de acuerdo con la oposición al patriarcado, al capitalismo y la relevancia de la comunicación. Citando a Amelia Valcárcel: “Lo más importante que hemos aprendido a hacer varones y mujeres desde que el feminismo existe es hablar”.

Ojalá cada vez veamos más publicaciones y entrevistas ágamas, construyendo espacios críticos, respetuosos y abiertos a la ética. ¡Nos vemos pronto!

Is it feasible to create community, disregarding love?

Love, what a twisted thing. In the name of love, we women have been taking care of others without being payed, for instance. When laws cannot force us to do humiliating, irresponsible things such as forgiving a violent person, then love will do. Because there’s nothing worst that a woman that doesn’t love, society says. Love isn’t fair, we can’t be ethical if we make decisions and treat people depending on fascination and charm. It’s a bad idea to stablish a long-term commitment following such whimsical, unstable feelings.

In Spain, there’s a little group of people that prefers to relate with other with justice, fullfilling other people’s needs and receiving other’s care, and love isn’t invited. Feeling such as affection appear while taking care of others, and we form several interrelated groups, instead of couples. Furthermore, we don’t practice sexual or emotional exclusivity either. This relationship paradigm is called: Agamy.

These are our relational principles:

  1. Couple: Agamous people do not have partner(s) but have relationships that develop in a progressive and conscious way. Also, we take responsibility for any unacceptable expectations we might have of their companion(s).
  2. Love: We understand love as an alienating ideology which drives the formation of couples. We discredit this infatuation and do not consider it a reasonable justification for any harm. Moreover, we are suspicious and sceptical of all uses of the term ‘love’.
  3. Emotional needs and bonds: Agamous people aspire to feel attachment with those who satisfy our needs in a reliable way, have affection for those who are deserving of it and admire those people who act virtuously. Impotantly this attachment and affections is a bidirectional process. These ideas foreground our emotional bonds and our perceived happines.
  4. Sex: Agamous people will try to redesign sex. As part of this process we must recognize the position sex occupies in a symbolic framework of patriarchal domination. We will reflect on the interests which have led us to desire sex and wgich have made it a key part of our relationships. We will try to construct sex in a way which doesn’t make other sexual subjects into objects of desire. We understand affection outside of sex, in the way that sex should not have a significant meaning in a hierarchy of intimacy. Through this process of reconsidering and redesingning sex we will arrive at an undertanding of human intimacy that doesn’t regard sex as the highest interaction between bodies.
  5. Orientation/Identity: Agamous people are aware of the privileges and disadvantages constructed by the social reading of our genders and we are committed to overcoming these intersecting issues. Agamous people don’t have a gender identity, rather we receive our gender from how we are socially read as an indicator of our position in the structures of privilege. We aim to overcome the hegemony of heteronormativity. Agamous people don’t discriminate according to gender, in this way we don’t have sexual orientation. We take responsibility for the discrimination generated by our residual sexual orientation.
  6. Sociosexual value – ‘Beauty’: Agamous people oppose social hierarchies of attractiveness. In the tradition of political lesbianism, agamous people believe in our ability to deconstruct and reconstruct desire according to moral and political criteria. One of these criteria is to address the social hierarchy of attraction and reconstruct it to reflect our interests and agenda.
  7. Relations with non-agamous people: Agamous people may engage with people who ascribe to other relationship paradigms. However, we do not permit these non-agamoous people to imply a priori limits on ous involvement with them and we will be mindful of the fact thar their relationship paradigms may prioritise their gamos over relational responsibility.
  8. Positive discrimination in relations: Agamous people practice positive discrimination with regards to gender relations. This discrimination redistributes agency and abandons the pursuit of equality in the particular in favour of redressing power as a whole. This means apportioning women a greater share of power in relationships through which they can compensate for their lack of power in instances where there may not be effective tools for achieving equality.

So… Any questions? What do you think of Agamy? I’ll read you comments. See you later!