¿Por qué mola ser ágama/o/e?

Esta entrada ha sido inspirada por J., reciente incorporación a este grupo a favor de las relaciones justas. En el último evento “agamia en 3D”, dio justo en la diana cuando preguntó precisamente, lo que reza este título. Desde entonces le he dado bastantes vueltas, dándome cuenta de que, ya que toda nuestra cultura se ha construido en base al amor y nos resulta complicadísimo imaginar algo fuera de él (como explicarle a un pez que vive rodeado de agua), primero hay que argumentar por qué merece la pena rechazarlo, qué problemas prácticos se atajan, qué aporta a nuestro bienestar. Si la agamia es el cómo, este post te cuenta el por qué:

  1. ¡Para dejar de sufrir! La razón primordial. Bajo mi punto de vista, solamente esto ya justifica desmantelar el amor. Claro que hay parejas felices y que se tratan bien, pero son muy pocas (para hacernos una idea, si el amor fuese un tratamiento médico, ningún sistema sanitario lo financiaría, por inefectivo) y de esta minoría, un buen porcentaje lo son tras muchos intentos fallidos; el padecimiento es el desenlace más frecuente. Y por desgracia, el sufrimiento en la pareja no se limita al momento de la ruptura, sino que el camino anterior se vuelve un via crucis. Existen adolecimientos específicos del modelo relacional (en monogamia porque quieres estar con otras personas y debes esconderte, o porque alguien te ha sido infiel; en swinger y relaciones abiertas porque te acabes enamorando de alguien que tu modelo te impide cuidar; en poliamor y anarquía relacional, porque ninguna de tus parejas te cuida lo suficiente y la precaria atención puede esfumarse en cuanto otra nueva pareja llegue) y otros comunes: Posesión más o menos evidente (desde espiar el móvil a manipular mediante pequeño drama para que tu pareja se quede contigo), violencia… ¿Para qué perder el tiempo soñando ser la excepción, cuando sin amor la norma es no padecer?
  2. Para eliminar desigualdades: El amor acredita acciones inmorales y mantener privilegios. Cuando no puedas obligar a una mujer a que satisfaga el apetito sexual de un hombre, haz que se enamore. Si el sistema no quiere sufragar la residencia de un anciano, lo mandará de alta a casa de su hija para que lo atienda gratis. Millones de conductas tóxicas se consienten en nombre del amor, es el área de confort de gente con actitud perjudicial para su entorno,y gracias a la cobertura amorosa esta gente ni necesita ni piensa cambiar. Eso sí, esto tiene una pequeña contrapartida: Tendrás que hacerte cargo de las veces que tú misme/a/o te has servido del amor con intereses espurios y renunciar a este poder. Se impondrá la legitimidad.
  3. Para crear comunidad: En una sociedad en la que la soledad no deseada supone un problema de salud pública (Incluso el Ayuntamiento de Madrid promueve iniciativas para prevenir este problema y actualmente existen líneas de investigación al respecto), casi resulta natural y mandatorio que aparezca un movimiento comunitario con el objetivo de distribuir cuidados equitativamente. Colectividad frente a atomización, sin jerarquías amorosas.

¿Te han convencido estas razones? ¿Tienes alguna más que no se reflejen aquí? No te quedes con las dudas, comenta y pregunta. Para vivirlo, puedes seguir a Agamia en Facebook y/o acudir a nuestros eventos “en 3D”.

¡Feliz semana!

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