Hablemos de orientación relacional

Casi todes controlamos lo que significa “orientación sexual”, hacia qué sexo/s nos sentimos atraídes. Esa atracción puede subdividirse también entre lo emocional y lo sexual. Les lectores tal vez sepan lo que es la identidad de género. Pero el término “orientación relacional” es muy reciente y se refiere al modo en que establecemos redes sexoafectivas, de acuerdo a cómo sentimos y hacia quién.

La tradición establece una única orientación relacional moralmente aceptable, la monogamia heterosexual; esto es, dirigir prácticamente todos nuestros afectos y cuidados a la misma persona, la única con la que se tiene sexo, la única con la que se convive, se tiene y se cría a la descendencia y la única que dispondrá de visibilidad social y legal. La única excepción son unas cuantas amistades que de vez en cuando recibirán algunos cuidados, pero siempre supeditados a las necesidades de la pareja. Actualmente, se intenta aceptar la homosexualidad siempre y cuando, ésta pague el precio de la monogamia (y habitualmente deben demostrar un comportamiento todavía más ortodoxo).

Pues bien, nuestra propuesta es más diversa, amplia, compleja, plena y acorde a la realidad: Os presentamos a las no-monogamias éticas. Éstas se caracterizan por la no exclusividad sexual y/o emocional, aportan la idea de que una sola persona no precisa satisfacer todas nuestras necesidades para ocupar un lugar muy íntimo en nuestras vidas y se caracterizan por la honestidad  y los cuidados hacia todas las personas implicadas. Para una primera toma de contacto, explicaré brevemente lo más característico de cada opción y empezaré dividiéndolas en no monogamias gámicas (forman parejas) y no gámicas (rechazan formar parejas):

  • No monogamias gámicas: Swinger o intercambio de parejas y personas liberales, relación abierta, poliamor jerárquico, poliamor no jerárquico y anarquía relacional.

  • No monogamias no gámicas: Agamia

En el intercambio de parejas o swinger, se forma una pareja que recibirá todos los cuidados y la visibilidad social, se convive,se comparte la economía y la crianza y dispone de exclusividad emocional, pero puntualmente mediante acuerdo no existe exclusividad sexual. El sexo fuera de la pareja suele producirse en un espacio y tiempo limitado. Pueden desarrollarse una amistad entre dos parejas que se intercambian. Para ser swinger, tener pareja es condición sine qua non. A las personas que se relacionan de esta manera pero mantienen su soltería, se las llama personas liberales.

Por su parte, la relación abierta añade al modelo anterior la posibilidad de varios encuentros sexuales con la misma persona a lo largo del tiempo, fuera de la pareja. Se elimina entonces la limitación del espacio y el tiempo. Se tiene una única pareja cada vez, que sabe de las otras personas, pero éstas se califican como amistad con sexo.

Cuando hablamos de poliamor jerárquico nos referimos a una orientación relacional en la que más de una persona se etiqueta como pareja, pero existiendo una principal con la que se comparte con frecuencia un contrato legal, convivencia, finanzas, crianza… Y derecho a vetar otras posibles relaciones. Las parejas secundarias entran en juego con el beneplácito de la principal.

El poliamor no jerárquico trata de ser más igualitario al equilibrar en el mismo plano a todas las personas categorizadas como pareja. No existe derecho a veto. Sin embargo, la/s pareja/s siguen teniendo prioridad a la hora de ofrecerles cuidados que las amistades. La crianza, convivencia y la economía siguen en el terreno de la pareja.

En cuanto a la anarquía relacional, llega para eliminar los privilegios de pareja (presentes en todos los modelos anteriores) y dar muchísima más importancia a la amistad y a todas las relaciones que se sitúan entre pareja y amistad, se tengan o no relaciones sexuales. Habitualmente, las personas anarcorrelacionales se abstienen de poner ninguna etiqueta a sus seres querides, para mantener todavía más el carácter único y genuino de cada relación, garantizando un trato equitativo.

Y ya sólo falta describir a la agamia, la única no monogamia no gámica. En esta propuesta relacional, se parte de la idea de que no existe una manera equilibrada e igualitaria de formar pareja (gamos), por ser ésta un constructo estrechamente asociado al capitalismo y al patriarcado. Por este motivo, voluntariamente se rechaza el formar pareja (especialmente si hemos conocido a alguien que estaría interesade en ser nuestra pareja y nosotres, de no practicar la agamia lo haríamos también) y se dejarán evolucionar las relaciones libremente. Este modelo busca moderar las expectativas individuales y sociales que nos producen sufrimiento; así como evitar a toda costa la desigualdad estructural que acontece, especialmente, en las relaciones heterosexuales.

*En cada subrayado hay un enlace a otros blogs donde explican los pormenores de cada orientación.

Después de aprender sobre cada modelo ¿Te ves en alguno? ¿Le pones nombre a tu forma de relacionarte? ¿Comprendes mejor a ese amigue o familiar que de pronto te ha salido del armario? ¿O simplemente has satisfecho tu curiosidad y pasado un buen rato leyendo? Ojalá alguna de las respuestas sea un sí.

¡Hasta pronto!

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